Querido
diario.
Estoy
aterrado.
Recién
separado y botado al margen de mis hijos, transito con mis parpados y
pómulos pesados por las calles y todas mis ideas me taladran la
cabeza. quien seas, me conozcas o no, he aprendido que la vida la
mides por tus verdades, no por las del otro, y mis verdades son la
traición, manipulación y decepción vividas hace poco tiempo.
En
algún momento de mi vida confié mucho en una persona, demasiado, le
hubiera entregado mi vida, y de hecho, intentando no desvelar
intimidades, podiamos sobrepasar varias barreras moralmente comunes.
En honor a la verdad todo empezó cuando la distancia nos gano la
carrera, en honor a mi verdad todo empezó cuando ella le abrio al
puerta a alguien que no estaba invitado, en honor al presente, hoy el
es su pololo.
Hoy
trato mantener cordura aunque tristemente no es por mi si no por mis
retoños, ponosamente tampoco son la luz de mis ojos y por ello me
siento tan mal padre, creo egoistamente que cualquier gota de
felicidad que pueda darles provendrá de mi interior lleno y feliz, y
no de ellos mismos. Soy feliz que ellos existan y alegran gran parte
de mi mundo pero no todo.
Cordura,
si eso, cordura es este escrito y los siguientes, cordura son los
intentos infantiles de coqueteo en el tren camino al trabajo, tambien
la forma humana con la que trato a mi nuevo parlante bluethooth quien
es el unico ser que provoca sensaciones vicerales. Cordura es toda la
falsa locura que me fuerzo a vivir para no impactarme con las sombras
que ya se habian ido, que nunca existieron.
No te
miento, muero de ganas cada noche por descubrir el amor y sus colores
en unos nuevos ojos, tengo
la idea que el amor es como un ente que se le mete a las personas haciéndonos encontrarnos con lo mejor de nosotros mismo, el juego es
que lo hace en personas distintas y en distintos tiempos y que
nuestra búsqueda de amor es el ensayo y error hasta que logramos dar
con su escondite actual.
Hago
otro párrafo para no ensuciar lo cursi de esta visión con una
reflexión no distante de la misma, la persona no importa. Osea si,
pero no, sin duda la idea de enamorarnos nos lleva a pensar que
existe una persona indicada, pero las veces que me he enamorado
siempre fueron por un “no se que” mas que su filosofía, o su
arte, o su físico. Siendo la persona algo tan variable ¿podríamos restarla? Quedando las circunstancias internas y las circunstancias externas. Quizás otra noche escarbe mas en esto, pero por ahora solo
dictamino que la persona no importa tanto como nuestro pasado que nos
lleva a ser de determinada forma y nuestro lugar que nos fuerza a
tener una apreciación distinta y limitada perspectiva.
O
nunca me he enamorado. Y eso Querido diario.
Me
aterra.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario